La Perla quiere volver a ser sinónimo de lujo íntimo exclusivo. Esa es la idea que Peter Kern, nuevo propietario de la firma italiana ha trasladado en la entrevista concedida a la publicación de referencia del negocio de la moda WWD apenas unos meses después de rescatar la compañía de la situación concursal en la que se encontraba.

Así, en la entrevista, lejos de plantear una expansión acelerada, Kern apuesta por una estrategia mucho más selectiva y coherente con el posicionamiento histórico de la marca. “No queremos abrir muchas tiendas propias, como antes; aquello fue un error”, explica el empresario, que considera que la nueva etapa de La Perla debe construirse a través de espacios “más pequeños, íntimos y selectivos”. Entre las ciudades prioritarias aparecen Milán, París y Nueva York.
El directivo también deja claro que el futuro de la compañía no pasa únicamente por el retail tradicional de lencería. Su objetivo es introducir La Perla en grandes almacenes, boutiques multimarca y resorts de lujo, reforzando la idea de que la firma forma parte del universo global del lujo contemporáneo. “Creemos que La Perla es la base de todo look de lujo”, señala el ejecutivo en la entrevista.


En este sentido, antes del lanzamiento oficial de su colección en junio, la marca celebrará un evento experiencial en los almacenes londinenses Harrods denominado «La Perla Atelier», una experiencia privada e individual, solo por invitación, y en la que artesanas procedentes de la factoria italiana ofrecerán su experiencia para garantizar un ajuste perfecto a las asistentes.
El valor de la artesanía
Otro de los pilares fundamentales del relanzamiento será la recuperación del savoir-faire italiano. Para ello, la empresa ya ha reactivado su atelier en Bolonia y recuperado más de doscientos puestos de trabajo especializados, reafirmando así el valor artesanal que históricamente ha distinguido a la marca, además de seguir innovando en materiales y técnicas, aunque sin perder su identidad ni su herencia.


A nivel financiero, el empresario recuerda que la compañía llegó a superar los 250 millones de euros de facturación en su mejor momento y confía en recuperar e incluso superar esa cifra en el futuro, trazando un plan a tres años con el objetivo de alcanzar el equilibrio financiero.




