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El «jardín infinito» de Dolores Cortés

La firma de moda baño presenta en OMODA – Madrid es Moda una colección exuberante, donde naturaleza, color, estampados y ornamentación construyen su particular visión del verano próximo.

El imponente claustro barroco del Instituto San Isidro en Madrid se convirtió en escenario de un particular jardín tropical para recibir el debut de Dolores Cortés en la pasarela OMODA–Madrid es Moda, la iniciativa impulsada por la Asociación Creadores de Moda de España (ACME) dentro del calendario de la moda de la capital. 

Desfile Dolores Cortés ©OMODA Madrid es Moda – Pablo Paniagua

Así, la diseñadora castellonense eligió este enclave madrileño para presentar su colección de moda baño la temporada Primavera/Verano 2027, construida alrededor de un imaginario exuberante en el que naturaleza, ornamentación y color adquieren todo el protagonismo. Inspirada en paisajes tropicales imaginarios, la nueva propuesta beachwear de la marca traslada a prints y volúmenes la idea de un jardín infinito poblado de ecosistemas vibrantes. Una celebración de la belleza, el detalle y el placer visual que encuentra en la libertad, el optimismo y una feminidad contemporánea sus principales argumentos.

En este contexto, la intensidad cromática marcó buena parte del desfile y se reflejó en multitud de azules profundos, rojos, dorados luminosos y tonalidades cítricas que perfilan bañadores y bikinis convirtiendo cada propuesta en una declaración visual. Dolores Cortés vuelve así a explorar uno de los territorios que forman parte de su identidad creativa: el tratamiento del color como elemento capaz de transformar la propia arquitectura de la prenda.

Estampados que construyen el paisaje

El universo gráfico de la colección despliega una particular flora y fauna imaginaria. Grandes motivos vegetales, animales, palmeras y composiciones orgánicas conviven con cenefas, patrones geométricos y referencias a una joyería primitiva que introducen nuevos ritmos sobre el cuerpo.

La naturaleza no aparece únicamente como motivo ornamental. Se transforma en materia creativa a través de la repetición, la escala y la combinación cromática, generando superficies de gran impacto visual.

Sobre la pasarela, el cuerpo se convierte así en un lienzo vivo sobre el que color, ritmo y movimiento construyen composiciones sofisticadas. Los estampados dialogan con las siluetas y los volúmenes para reforzar esa sensación envolvente que recorre toda la colección.

Ornamentación y artesanía

Junto al protagonismo gráfico, la diseñadora volvió a reivindicar el valor del detalle y del trabajo artesanal gracias a elementos ornamentales y acabados de inspiración manual que enriquecen las prendas y aportan una dimensión más elaborada al diseño de moda baño. 

La colección se mueve de este modo entre diferentes códigos: naturaleza y artificio, exuberancia y sofisticación, artesanía y experimentación visual. Una combinación que permite a la firma desarrollar un lenguaje reconocible sin renunciar a nuevas interpretaciones de sus propios códigos.

El resultado es una propuesta pensada no solo para vestir el cuerpo, sino para generar una experiencia visual. La repetición cromática, los estampados y la construcción de los looks transformaron el desfile en una sucesión de imágenes que trascendieron la funcionalidad propia de la moda baño.

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