Cuando uno se acerca a Barcelona desde el noreste, por la comarca del Maresme, aún es posible visualizar algunos vestigios de lo que un día fue una de las zonas de máximo esplendor de la industria textil, verdadero motor de la pujanza económica de esta región catalana y que, hasta finales de los años setenta, no sucumbió a la llegada de la mundialización y la democratización de la moda.
En la actualidad, sin chimeneas visibles, pero con un modelo de éxito basado en la marca y el diseño, y auspiciado por las nuevas formas y hábitos de consumo, más responsables, conscientes y sostenibles, aún se pueden encontrar empresas que, como Grupo Docor, tratan de desmontar, a su manera, la afirmación de la autora Dana Thomas que en su libro “Fashionopolis. El precio de la moda rápida y el futuro de la ropa” asegura que, “desde la invención del telar mecánico, la moda siempre ha intentado rentabilizar su negocio”.
“No siempre debería ser así. Es cierto que somos una empresa y que la rentabilidad es clave en el negocio. Pero también hay matices y formas de generar esa rentabilidad y no todas tienen que ver con lo económico”, asegura Elena Domingo, general manager de este grupo empresarial fundado en 1.976 en Mataró y que con su carácter familiar y producción 100% nacional, se especializa en el diseño, confección, fabricación y distribución de moda baño para hombres, mujeres y niños a través de sus marcas Cris Zarel, Ozt y Docor, la marca estandarte del grupo.
Con una propuesta de valor que destaca por estar a la vanguardia en lo que a últimas tendencias en moda se refiere y en base a unos diseños originales que conjugan colores, estampados exclusivos, texturas y detalles que siempre suman, las colecciones de Docor se confeccionan teniendo en cuenta a la mujer que las va a vestir; una mujer moderna, decidida y segura de si misma. Con un patronaje, versátil, favorecedor y concienzudo, estudiado para ofrecer una óptima sujeción y realzar la silueta femenina adaptándose a cada fisonomía sin perder de vista la comodidad y la funcionalidad, los bikinis y bañadores de la firma emplean todo tipo de recursos técnicos para ello. Así, todas las prendas de Docor incluyen aros y/o copas que realzan el busto y la silueta, así como un forro de control (tejido shape control) e incorporan detalles como drapeados o superposición de volantes para dar volumen al escote.
Y todas ellas confeccionadas con materiales y tejidos de primera calidad de origen europeo y siempre en talleres de proximidad. “Si algo teníamos claro desde un principio era que nuestras prendas se iban a fabricar en España. Y no sólo eso. Todos los materiales y procesos son también nacionales y europeos. Somos un país con una tradición textil excepcional y queremos seguir aportando valor a nuestro sector”, asegura Domingo.
Toda una filosofía “slow” que se traduce en prendas originales, especiales, exclusivas y diseñadas para mujeres que valoran la sencillez, los detalles y los acabados bien finalizados. “De esas que te pones y no te quieres quitar nunca” aseguran desde la firma, que tiene en su claim de marca “swimwear for all”, toda una razón de ser.







