En pleno corazón del West Village neoyorquino, un loft de la calle Bleecker Street fue el lugar elegido por Lingerie Francaise, la asociación que vela por los intereses de la industria lencera del país galo para presentar sus propuestas más exquisitas al público americano, en una exposición pop-up de tres días y que contó además con un completo programa de ponencias, workshops y talleres más allá de la moda íntima.

Así, coincidiendo con la celebración esos días de la muestra Curve New York, organizada por Eurovet, y en un ambiente decorado para la ocasión que respiraba un aire afrancesado de emotividad y pasión por su artesanía textil, los asistentes pudieron comprobar de primera mano los atributos del saber hacer de la industria lencera gala y su conexión con la autoestima y empoderamiento femenino. Por qué es la «herramienta de poder secreto» que conecta a las mujeres francesas con sus propios cuerpos, y cómo supone una parte esencial de su vida diaria. La vida y el arte de vivir. Y todo ello dirigido a un público, el americano, que el pasado año importó lencería francesa por un valor de más de 26,3 millones de euros.

Con diez conjuntos por marca, las firmas representadas en esta muestra emergente fueron Aubade, Chantelle, Passionata, Empreinte, Antigel, Antinéa, Eprise, Epure, Lise Charmel, Lou, Louisa Bracq, Maison Lejaby, Simone Pérèle e Implicite.



