Vivimos un momento de profunda transformación en el retail, con el cierre de muchas tiendas y el auge de cadenas comerciales y plataformas verticales ¿cómo está afectando esto al sector? Es un reto enorme, pero también una oportunidad. Las cadenas y plataformas han cambiado las reglas, pero las tiendas especializadas siguen teniendo algo único: cercanía, asesoramiento y confianza. El consumidor valora la experiencia humana, y ahí está la ventaja competitiva. Nuestro papel es darles herramientas para que sigan siendo relevantes.
En este contexto ¿cree que el comercio especializado tiene todavía un papel relevante en el futuro del sector? Sin duda. El comercio especializado es el corazón del sector. Las grandes plataformas no pueden ofrecer la calidez, el consejo experto y la conexión emocional que una tienda local brinda. El futuro pasa por reinventarse: digitalización, experiencias en tienda y marcas que aporten valor real. Nosotros estamos aquí para acompañarlas en ese camino.
En este sentido, Pasarela Interiores es un actor relevante ¿Cuál diría que es el valor diferencial que ofrecen frente a un entorno cada vez más competitivo? Nuestro valor diferencial es la escucha activa. No imponemos tendencias, las construimos junto a nuestros clientes. Apostamos por marcas que emocionan, que aportan calidad y que entienden la realidad del comercio especializado. Además, ofrecemos formación, apoyo digital y estrategias para que cada tienda se sienta fuerte frente a los gigantes.
¿Cómo seleccionan las marcas que representan? ¿Qué criterios son fundamentales para decidir si colaborar con una marca nueva o emergente? Buscamos tres cosas: calidad, identidad y compromiso. Calidad en materiales y procesos, identidad para diferenciarse en un mercado saturado, y compromiso con la tienda, evitando la canibalización online. Si una marca no respeta al detallista, no tiene cabida en nuestro catálogo.



Acaban de lanzar el pasado año su marca propia. ¿Qué los llevó a emprender este proyecto y cómo se diferencia de las otras marcas que distribuye? Bmy nace para emocionar. Detectamos que muchas consumidoras buscan algo más que una prenda: quieren sentirse únicas, cómodas y conectadas con su esencia. La marca responde con colores que inspiran, texturas que enamoran y calidades que sorprenden. No competimos, complementamos. Y lo hacemos con una filosofía clara: crear ilusión en cada tienda y en cada hogar.
Además, está diversificando la oferta…
Solo puedo decir una cosa: prepárense para sentir. Colores que inspiran, texturas que sorprenden y una calidad que redefine el confort. ¿La tecnología? Es nuestro secreto… pero la emoción será de todos.

En un mercado saturado como el actual ¿cómo pueden las marcas mantener relevancia y construir una identidad sólida? La clave está en contar historias. No basta con vender producto; hay que transmitir emociones. Las marcas que sobreviven son las que conectan con valores: confort, autenticidad, sostenibilidad. Nosotros ayudamos a las tiendas a comunicar esa historia, porque cuando la clienta se identifica, la venta fluye.
La moda íntima presenta retos particulares en e-commerce, ¿cómo están apoyando a sus clientes detallistas para adaptarse a esta digitalización acelerada? Nuestro enfoque es cooperativo, no competitivo. Creamos herramientas digitales para que las tiendas tengan presencia online sin perder su esencia. Además, con Bmy nos buscamos competir con ellas, sino generar tráfico hacia el comercio físico. Apostamos por estrategias omnicanal que integren lo mejor de ambos mundos.
Los nuevos hábitos del consumidor y una nueva realidad social apuntan al confort, naturalidad, inclusividad y diversidad corporal ¿Observan un cambio de tendencia en este sentido? Totalmente. Hoy la belleza es plural. Hemos incorporado tallas inclusivas, tejidos naturales y diseños que celebran la diversidad. El confort ya no es opcional, es imprescindible. Y Bmy lo entiende: cada prenda está pensada para abrazar la piel y la personalidad de quien la lleva.
Cada día se habla de sostenibilidad como otro de los retos de la moda…. El reto es ser coherentes. No basta con etiquetas verdes; hay que transformar procesos, materiales y mentalidad. Sí, el consumidor está dispuesto a pagar más, pero solo si percibe valor real. Nosotros trabajamos para que la sostenibilidad no sea un lujo, sino una elección natural.





