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De tiendas: Encarnación Ortega, el valor de lo próximo

Dentro de la iniciativa CyL Boutique Premium, repasamos algunos del los establecimientos especializados en moda íntima más destacados de la geografía nacional

La de Encarnación es una de tantas historias entre los detallistas de moda íntima que, tras haber trabajado durante muchos años por cuenta ajena, un día emprendió el camino de su propia aventura empresarial. Valiente, capaz y, sobre todo, dispuesta, y profesional, Encarnación Ortega, y su establecimiento, reúnen todo aquello que distingue a un detallista. Cercanía, trato atento, formación y dedicación, a lo que une su saber hacer en el probador y en saber cómo orientar en la búsqueda de la prenda idónea para cada clienta, verdadero valor competitivo y en el que se mueve como pez en el agua. 

Ubicada en Sant Feliu de Guíxols, una localidad de la Costa Brava de Girona con un importante influjo turístico y del visitante de “fin de semana”, abre sus puertas en 2011 en una ubicación diferente a la que tiene en la actualidad, y que inauguró el pasado año “en una calle más céntrica, comercial, con un mayor paso de gente y por lo tanto de visibilidad y notoriedad. Lo he notado mucho, sobre todo entre el visitante ocasional. El público local ya me conoce y sabe dónde estaba y venía directa” con un interiorismo que pone en valor el producto, más amplio y con grandes aparadores que actúan como reclamo. 

La aventura de emprender

Al principio, abrir mi propio negocio supuso una aventura arriesgada y muy sacrificada, pero merece la pena el esfuerzo y la dedicación” afirma taxativa en relación con su salto a la emprendiduría, y agradece a sus clientes, el apoyo que siempre le han mostrado desde que abrió.  “Puede sonar mal así contado, pero creo que los clientes son de quien los cuida. De quien los asesora. Se preocupa de ellos y por ellos. Es mi forma de ser y proceder. Cuidarlos. Y ellas me mostraron su apoyo en esta aventura desde el principio” asegura una Encarna que, lejos de una competencia insana aboga por competir en igualdad de condiciones, las que ella aporta a su negocio, y que no son otras que conocimiento del producto, de tallas, de copas… y una oferta variada de marcas de primer orden tanto en lencería como moda baño, muy relevante debido al carácter costero y vacacional de la villa gironina. 

Entre su oferta, corsetería de Chantelle o Wacoal, y de Passionata para un público más dinámico, baño de Ory Swimwear, Chantelle y Freya, sobre todo para el público con una mayor necesidad en tallas y pijamas de corte clásico de Massana o Vania, entre otras, a las que suma propuestas homewear de otras como Calida o Femilet, más modernas y de líneas depuradas. Y para ellos Punto Blanco, Calida o Giulio y que completan su oferta, limitada a lo que mejor funciona en el punto de venta. “Prefiero centrarme en aquello que sé que funciona y que ya he comprado previamente pensando en mi clientela. Prefiero no despistar al cliente”, afirma. 

Adaptarse o morir

Sobre el contexto actual, con los costes de las materias primas por las nubes y los precios al alza, Encarnación es consciente, aunque intenta asumirlo ella y reducirlo de sus márgenes. “Todo ha subido y sigue subiendo. Evidentemente en nuestro negocio también y los productos son más caros, por lo que acabamos pagando más. Pero has de intentar adaptarte y reducir tu margen en aras de cuidar al máximo a tu cliente. A veces nos cargamos con más gastos de los que serían necesarios, pero es lo que hay…” asegura resignada. Ley de vida o estrategia de ventas. Todo vale si de cuidar al cliente y de consolidar su negocio se trata.  

Un negocio el de la especialización que cree que no desaparecerá si se aplica en el día a día la ecuación trabajo, profesionalidad y conocimiento del producto, si bien, “para que eso no ocurra, son muchos los factores que debemos cuidar, potenciar y poner en valor. La gente no sólo viene a por aquel bikini tan espectacular, viene por el trato, la empatía que profesamos, la sonrisa… una recomendación para ir a comer y muchas otras cosas más que pesan y que nos diferencian de otro tipo de establecimientos” asegura Encarnación, quien cree que “la competencia no siempre es desfavorable. Las grandes cadenas comerciales atienden a un público más joven que gasta poco para poder variar con mayor asiduidad y de acuerdo con tendencias y modas. Pero esa juventud va creciendo y un día te descubre y… ¡zaaasss! Clienta fiel para siempre. Es nuestra oportunidad”. 

El apoyo de las marcas, vital

Prudente a la hora de hablar del servicio que las marcas ofrecen en la actualidad, del apoyo que reciben de ellas y de las reposiciones de colecciones, asegura que “las hay que siempre han servido bien y en tiempo, pero es frustrante otras que, a la hora de hacer una reposición, por ejemplo, nunca sabes cuándo y cómo te llegará”, afirma, mientras asume que el negocio online está a la orden del día, pero, “quien tiene una talla de pecho 105 M, te aseguro que viene a la tienda especializada. En otro lado no va a encontrar soluciones”. 

Proactiva y reivindicativa cuando se habla de las ayudas a nivel administración; “ayudas al pequeño comercio… ¿cuándo? ¿cómo? ¿dónde?” afirma de forma irónica, es defensora de hacer las cosas a su manera; no dispone de venta online, prefiere la cercanía, así como rehúye de fomentar campañas como Black Friday, abogando por hacer las suyas propias y manteniendo el foco en su especialidad; el trato atento y la especialización, además de su selección de marcas a las que agradece el apoyo constante. “Me siento respaldada si he tenido cualquier problema y me han ayudado en caso de necesitarlo”, así como realiza junto a Wacoal sesiones de brafitting que tienen mucho éxito. “Además de aprender, formarme y aportar un valor añadido a las clientas, por qué no decirlo, se hace caja”. De eso se trata un negocio. De ser profesional, ofrecer un buen servicio y “hacer caja”, ¿o no?

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