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De tiendas: laCorsetera, del mostrador a la pantalla

De sus primeras tiendas en Elche al comercio online, Piedad Zamora ha construido con laCorsetera un negocio basado en la especialización y el asesoramiento.

Piedad Zamora. Foto cortesía laCorsetera

Hay comerciantes que levantan un negocio y otros que construyen una forma de entender su oficio. Piedad Zamora, fundadora de laCorsetera pertenece a esta segunda categoría, y cuando abrió su primera tienda en 1974, en una calle de su Elche natal aún sin asfaltar, probablemente no imaginaba que décadas después ayudaría a mujeres de toda España a encontrar su talla correcta de sujetador, pero menos aún, hacerlo a través de una plataforma online especializada. Lo que sí tenía claro, era algo que continúa definiendo hoy su día a día al frente de este negocio: pasión por el producto, una extraordinaria capacidad para conectar con sus clientas y especialización como clave de su diferenciación. 

De la tienda de barrio al liderazgo digital

Para situarnos, la historia de laCorsetera comienza mucho antes de que existiera Internet. Joven, intensa e hiperactiva, tras un año en Ciudad Real junto a su tía conociendo el negocio corsetero, Piedad vuelve a su localidad y abre su primera tienda, Maroto, frente a un mercado que se convierte rápidamente en un punto de referencia para las mujeres de la zona. Su capacidad para escuchar, asesorar y recomendar el producto adecuado hizo que el negocio creciera con rapidez. «Persona que se paraba en el escaparate, persona que invitaba a entrar«, recuerda entre risas al evocar aquellos inicios.

Aquella dedicación pronto dio sus frutos. Apenas tres años después llegaría una segunda apertura en una calle céntrica y bien ubicada. El negocio seguía creciendo y consolidándose gracias a una combinación que sigue siendo fundamental en el retail especializado: conocimiento del producto, confianza y cercanía. Entre las muchas anécdotas que guarda de aquellos primeros años hay una especialmente significativa. El primer pedido que realizó junto a su madre fue a Triumph. Curiosamente, cuando décadas más tarde nació laCorsetera, el primer pedido fue a este misma casa, cerrando así un círculo cargado de simbolismo.

Un sueño llamado La Corsetera

Durante años, Piedad alimentó una idea que parecía difícil de materializar; “acercar la buena corsetería a mujeres de toda España”, pero la expansión física exigía recursos y una estructura que no siempre resulta viable. La oportunidad llegó en 2010 cuando, su hijo, como respuesta a los cambios que comenzaban a producirse en los hábitos de compra, le planteó una posibilidad que cambiaría el rumbo del negocio. «Mamá, siempre ha sido tu sueño llevar la buena corsetería a todas las mujeres«. Aquella reflexión fue el impulso para poner en marcha laCorsetera con el objetivo de trasladar al entorno digital todo aquello que había convertido sus establecimientos físicos en un referente. 

Homepage de la web www.lacorsetera.com

Dieciséis años después, la plataforma se ha consolidado como uno de los nombres más reconocidos dentro de la corsetería especializada online en España, partiendo de una filosofía sencilla en la que “una mujer correctamente asesorada no sólo compra mejor, sino que también mejora su bienestar y su percepción de la propia prenda”, asegura. Por ello, gran parte de su trabajo consiste en ayudar a las clientas a identificar errores muy habituales relacionados con el tallaje. Contornos excesivamente amplios, copas insuficientes o sujetadores que no ofrecen la sujeción adecuada son situaciones que siguen encontrando a diario. Precisamente por ello, considera que “una de las funciones más importantes del comercio especializado consiste en educar a la consumidora y acompañarla en el proceso de compra”. 

Dos negocios complementarios

A diferencia de otros modelos omnicanal, laCorsetera ha optado por diferenciar claramente el papel de cada cana. La tienda online, orientada a la corsetería especializada y a las tallas grandes, con una cuidada selección de firmas líderes en el segmento. Los establecimientos físicos, por su parte, ofrecen una propuesta más amplia que incluye lencería, baño y moda íntima para distintos perfiles. Lejos de competir entre sí, ambos entornos se retroalimentan. “Muchas clientas descubren la marca a través de Internet y posteriormente visitan las tiendas físicas para recibir asesoramiento presencial. Del mismo modo, clientas de las tiendas compran vía web cuando regresan a sus ciudades de origen”. 

© laCorsetera

Especialización frente a masificación

Con ese foco en la especialización y con una oferta comercial que les permite recomendar aquello que mejor se adapta a las necesidades de sus clientas, entre las marcas de su porfolio corsetero figuran Simone Pérèle, PrimaDonna y el grupo Wacoal, mientras que Anita ocupa igualmente una posición relevante tanto en corsetería como en baño. A ellas se suman firmas como Calvin Klein, DKNY, Barandi o Janira en complementos y beachwear, así como Promise, Gisela o Variance en pijamería.

© laCorsetera

Una comunidad construida desde la confianza

Las redes sociales, que desempeñan un papel clave dentro de su estrategia más allá de lo puramente comercial, son un espacio abierto donde informar, resolver dudas y generar conversaciones. La divulgación sobre tallas, patronaje y fitting ocupa una parte importante de sus contenidos, así como la representación de diferentes tipos de cuerpo forma parte de una filosofía que busca que todas las mujeres puedan sentirse identificadas y “especialmente comprometidas con la marca” asegura la propietaria. 

© laCorsetera

Mirando al futuro

Después de más de cinco décadas vinculadas al comercio especializado, Piedad sigue observando el sector con la misma pasión que en sus inicios defendiendo su papel fundamental y percibe incluso un cierto retorno de consumidoras que buscan una experiencia de compra más personalizada, si bien, muchos negocios no tienen relevo generacional, “y eso es un problema, claro”, afirma convencida. Al mismo tiempo, considera que el comercio online especializado todavía tiene un importante recorrido, aunque para ello aboga por modelos de colaboración entre fabricantes y distribuidores adaptados a las nuevas realidades. “Las plataformas online de las marcas suponen una competencia directísima que hace que la venta en esas marcas te disminuya. No decimos que no vendan online decimos que no pueden partir con ventaja y vender al mismom precio y además permitirse el lujo de hacer descuentos por primera compra. Para nosotras esto es competencia desleal. Muy pocas respetan a sus clientes. Sería importante regular y nosotros, tenerlo en cuenta a la hora de priorizar marcas que nos respeten”, reclama de forma convencida. 

Mientras tanto, a seguir haciendo lo que mejor sabe hacer: ayudar a cada mujer a encontrar la prenda adecuada. Porque si algo demuestra la trayectoria de Piedad Zamora y su equipo, es que la buena corsetería nunca ha dependido únicamente del producto sino de quién está al otro lado para asesorar, escuchar y generar la confianza para que una clienta vuelva una y otra vez. Física, o digitalmente, lo mismo es.  

Artículo publicado en CYL229 (Julio 2026).

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